USO DE CALENTADORES PARA CONTROL AMBIENTAL EN INVERNADEROS

calentadores

Los invernaderos son espacios diseñados especialmente para albergar especies vegetales bajo condiciones controladas de temperatura, humedad y luz y hacer posible su reproducción y desarrollo óptimos. Para lograr su objetivo integran diferentes elementos, como calentadores, ventiladores y humidificadores, que facilitan la creación del entorno adecuado para la vida de diferentes especies, es decir, un entorno que recrea las condiciones en las que dichas especies crecerían en la naturaleza. Los elementos empleados para el acondicionamiento de los invernaderos se eligen en función del tipo de plantas que se albergan en ellos, su ubicación y sus características constructivas, y tienen que integrarse correctamente para lograr los objetivos perseguidos, por ejemplo, la producción intensiva de especies vegetales o bien, simplemente protegerlas durante la época de heladas.

Existen desde invernaderos de gran tamaño empleados para la producción extensiva de hortalizas y plantas para su comercialización, hasta invernaderos caseros tipo ventana de dimensiones reducidas adecuados para proteger un limitado número de plantas durante las temporadas más frías del año, cada uno de ellos reúne particularidades para ofrecer protección a las plantas y mantenerlas sanas y en buenas condiciones, o bien para crear condiciones adecuadas para su germinación y desarrollo. Los materiales empleados para construir un invernadero, su diseño y el tipo de elementos con que se equipe varían en función del uso para el que esté destinado y lo primero que se recomienda hacer es elegir cuidadosamente el material de construcción. Los invernaderos pueden construirse con  plástico o vidrio, materiales traslúcidos que facilitan el aprovechamiento de la radiación solar necesaria para crear el efecto de incremento de la temperatura en la superficie por la absorción de los rayos infrarrojos por gases como el dióxido de carbono, el metano, los óxidos de nitrógeno y el ozono presentes en el aire, es decir, el llamado efecto invernadero. Si bien, este efecto causa importantes daños en el medio ambiente, es fundamental para el funcionamiento del invernadero en el que se requiere mantener una temperatura que propicie la salud de las plantas, de preferencia sin recurrir a equipo externo salvo en condiciones especiales, para lo que el uso de calentadores es altamente recomendable. Permitir el paso de la radiación solar no es el único requisito que debe reunir el material de construcción, debe ser además resistente a la radiación térmica, esto para que los rayos infrarrojos de baja frecuencia, responsables de la elevación de la temperatura, no reboten de regreso, lo que ocasionará que la temperatura interior no se eleve.

El diseño constructivo de los invernaderos también es de gran importancia pues de él depende que cuente con una correcta ventilación. La circulación de aire es fundamental para mantener una temperatura adecuada y una humedad equilibrada, sin olvidar que las plantas requieren la renovación constante del aire para poder llevar a cabo el proceso de fotosíntesis. La ventilación puede ser natural, utilizando ventanas o puertas, o activa, es decir, generada por sistemas de ventilación especiales, los cuales son indispensables en invernaderos con necesidades de control de condiciones climáticas más rigurosas. La ventilación, como acabamos de mencionar, influye también en los niveles de humedad y en invernaderos se tiene que mantener un equilibrio. Para verificar la cantidad de humedad contenida en el aire se hace uso de un higrómetro, y en caso de que se encuentre por niveles inferiores al rango recomendado, incrementar el riego o un mejor control sobre la iluminación pueden ser medidas que ayuden a equilibrarla, mientras que si se encuentra en un nivel por encima de lo recomendado, aumentar la temperatura o mejorar la ventilación son medidas útiles para solucionar el problema. Aquí tocamos otro punto de importancia para mantener óptimas condiciones en el invernadero según el tipo de especies vegetales que albergue: la iluminación. A pesar de que los materiales utilizados en la construcción de invernaderos son traslúcidos, cuando se trabaja con plantas de alta sensibilidad a la luz se vuelve fundamental controlar el nivel de luminosidad, de lo contrario pueden presentar daños. Para regular la luz al interior de un invernadero se pueden instalar pantallas especiales que funcionan a modo de filtro, ya sea plásticos negros o mallas, pero teniendo cuidado de no obstruir por completo el paso de luz, pues los niveles de temperatura y humedad podrían desequilibrarse.

Si se eligieron materiales idóneos para su construcción y el invernadero cuenta con buena ventilación, la temperatura, la humedad y la iluminación pueden controlarse sin mayor dificultad, y de hecho no se requiere del uso de equipo complementario. Sin embargo, en temporadas de frío puede ser necesario adoptar medidas adicionales para el control de la temperatura, en especial si se trabaja con especies sensibles a las bajas temperaturas. Los calentadores son en este sentido perfectos para climatizar el interior del invernadero, los que puede utilizarse en conjunto con pantallas térmicas. Los equipos de calefacción para invernaderos pueden funcionar con agua o aire caliente. Los sistemas que funcionan con agua caliente trabajan bajo el principio de conducción de calor, en el que el agua circula por tuberías instaladas al nivel del cultivo en zoclos, o a nivel subterráneo. La ventaja de estos sistemas es que elevan la temperatura uniformemente, a diferencia de los sistemas basados en aire, que pueden colocarse al interior o al exterior del invernadero pero que necesitan sistemas de circulación de aire adicionales porque no lo distribuyen de manera uniforme.

El costo de los sistemas de calefacción varía según su modo de instalación y especificaciones técnicas, pero en general los sistemas de agua son más costosos al necesitar de una bomba especial para hacer fluir el líquido por las tuberías y requerir, en algunos casos, realizar modificaciones en el invernadero. La recomendación general es que, además de tomar en cuenta el costo del sistema de calefacción se parta del análisis de las necesidades del tipo de cultivos que se albergan en el invernadero, ello para determinar las temperaturas mínimas y máximas a las que pueden exponerse sin que ello represente un riesgo para su vida y correcto desarrollo y decidir si realmente es necesario instalar calentadores. La ubicación del invernadero también es de importancia para determinar las necesidades del mismo, pues hay lugares en los que la temperatura varía considerablemente no únicamente en diferentes épocas del año, sino durante todo el día, y en estos casos es necesario mantener encendidos la calefacción y sistemas de ventilación durante más horas, y sin ellos simplemente resultaría imposible mantener las condiciones adecuadas para la supervivencia de las especies vegetales.