Terapia de piscina para rehabilitación del síndrome cérvico-escapular

PiscinaTipos de ejercicios en el medio acuático:

Ya sea genética, por lesiones o problemas post cirugía, las personas que sufren del síndrome cérvico-escapulares, los músculos de su cuerpo se acortarán, tales como los pectorales, trapecios y ECM (músculo esternocleidomastoideo); y se debilitarán tales como serrato anterior y romboides y también los trapecios. Las actividades acuáticas en piscina ayudarán mucho, solo hay que saber los ejercicios específicos.

Sus cuadros clínicos concernientes incluyen patologías como la hernia de disco, la fibromialgia, la cervicoartrosis, la tortícolis, osteoporosis cervical, esguince cervical, artritis reumatoide, síndrome de Barré-Liéou, entre otros. Los tipos de terapias acuáticas van desde básicas habilidades, marchas, desplazamientos inespecíficos, terapias específicas, adherencias.

Las terapias básicas con base en habilidades implica la correcta flotación, que permite adquirir una posición horizontal ideal para el accionar de tracciones cervicales. Puede haber actividades de recepción y lanzamientos de objetos, siempre y cuando no sean objetos de gran peso, tampoco es necesario el mantener los brazos en elevación por mucho tiempo.

Las actividades efectuadas en forma de marchas en piscina otorgan mucha dinámica al cuerpo, y mezcladas con otros movimientos lo serán aún más. Asimismo se ve beneficiado al tener un progreso en para tratar el síndrome vertiginoso. La estabilización vertical se verá mejorada, al igual que el raquis cervical.

Los movimientos por desplazamientos inespecíficos en el agua incluyen la posición horizontal ventral, como el tipo crol; para tal propósito se recomienda el uso de gafas acuáticas con un respirador incluido, para asegurarnos de mantener alineada el raquis cervical durante el ejercicio.

La posición horizontal lateral precisa de una excelente posición de la cabeza. La posición horizontal dorsal implica dos principales características, como la correcta función del collar flotador y las tracciones. La posición sedeste: sentarse en el medio acuático.

Posición de Fowler: efectuar esa posición requerirá de material auxiliar para reforzamiento de la cervical, debido a las contracciones agudas del músculo esternocleidomastoideo. La posición vertical y mantener el cuerpo estático y dinámico. El buceo: a través de actividad subacuática y rastreo son uno de los ejercicios más indicados.

Las actividades terapéuticas definidas por medio de movimientos libres, asistidos y resistidos son una gran idea; los ejercicios de flexo-extensión en piscina, así como rotaciones e inclinaciones laterales, y realizarlos por parejas permitirán una adecuada rehabilitación. También la elongación conforme al síndrome cruzado otorgará un trabajo necesario para los músculos de los pectorales, trapecio superior, angular y ECM.

Las terapias propioceptivas para el síndrome cérvico-escapular son muy eficaces para tratar los cuadros presurosos, claro que siempre sea acorde a las necesidades del rehabilitado y debidamente administrados.

Aquí se tiene que tomar mucho énfasis en la estabilidad vertical al realizar los ejercicios, los cuales pueden ser equilibrar objetos sobre nuestra cabeza, posicionar y direccionar la cabeza hacia una meta, y la estabilidad a base de ritmos en flotación estilo dorsal.

La relajación es esencial para una terapia integral. Mediante el masaje acuático y la tracción cervical se podrán efectuar los principios para estos cuadros clínicos de la cérvix. Asimismo las actividades de adherencia son extremadamente positivas por todas las implicaciones lúdicas que conlleva, tomando en cuenta la estabilización cervical como punto de equilibrio.

Los ejercicios para conexión óculo-manual pueden tomarse como ejemplo para implementación acuática, esto se hace con la mano y la manera de orientarla y dirigirla, respondiendo a la estimulación de los ojos, una forma inteligente de vinculación entre la inteligencia ocular y muscular. Para reforzarlo, será necesario hacer actividades como hundimiento de objetos, lanzar y recibir objetos, así como un juego que implique el malabarismo.

En el siguiente artículo explicaremos cómo es el tratamiento acuático para el síndrome lumbo-pélvico, mediante ejercicios en la alberca para trabajar en los músculos flexores de cadera, glúteos, abdomen, erectores y aductores cortos.