Piscina para rehabilitación – Cómo rehabilitar a un niño con síndrome de down

La importancia de la piscina para rehabilitación

Una alberca puede servir para esparcimiento, pero además se puede usar como una muy buena terapia de rehabilitación para personas con síndrome de down, que es una enfermedad genética debido a una copia extra del cromosoma 21. Este trastorno genera muchas enfermedades a los afectados, como cardiopatías, alteraciones gastrointestinales, problemas de tiroides, visión, audición, entre otros.

Cómo rehabilitar a un niño con síndrome de down

Sin ser datos oficiales, se calcula que en México existen 250,000 personas con síndrome de down aproximadamente; en el mundo, uno de cada mil bebés nace con esta alteración genética.

Hay tratamientos especiales que son aplicados tanto a bebés, niños y adultos para que tengan una calidad de vida más estable y por consecuencia su esperanza de vida aumente hasta los 55 años o más. Esto se hace mediante terapias en albercas particulares o públicas, que mejoran las capacidades motrices de los enfermos por síndrome de down; el agua contiene muchas propiedades que son usados para curar a la gente con discapacidades diferentes. La natación es una actividad que ayuda a integrar a las personas con este serio trastorno, sociabilizar con sus semejantes es algo importante y la alberca sirve a ese propósito.

Es fundamental que cada niño sea sometido a exámenes rigurosos neurológicos, físicos y psicológicos antes de recurrir a cualquier terapia, posteriormente se tendrá que informar a los padres o tutores acerca de los resultados, y así se podrá hacer una planeación eficiente del programa a seguir en la terapia acuática.

Cómo rehabilitar a un niño con síndrome de down

El procedimiento se puede dividir en tres partes:

Primera fase: Los padres o tutores deben empezar por incorporar a los niños a un programa de baño, se podría usar una piscina prefabricada, de preferencia en su propia casa para que el infante se sienta en plena confianza; esto en el lapso de un año aproximadamente.

Segunda fase: Ahora toca el turno del profesor, y el niño o adolescente podrá integrarse poco a poco a las actividades de la alberca, de esa forma se le dará continuidad al programa de rehabilitación acuática.

Tercera fase: El niño con síndrome de down tendrá que ir ejercitándose constantemente en cuestiones específicas como la respiración y movimientos motrices tanto de extremidades como bucales. Los métodos de nado se irán haciendo más complejos para estos niños con el pasar del tiempo, actividades de alberca que le ayudarán a mejorar los reflejos básicos de postura y caminata.

Hay que recordar que cada niño o adolescente con síndrome de down es diferente, y debe ser tratado de manera global, calculando tiempos, tipos de ejercicios y formas de integración social; una alberca es el instrumento ideal para la rehabilitación en niños y jóvenes con síndrome de down.

 

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