Dolores en articulaciones y músculos por el frio

Heating

Durante la temporada de invierno, los descensos de temperatura pueden ocasionarnos diferentes tipos de malestares físicos y los especialistas siempre recomiendan tomar medidas preventivas para evitar enfermedades respiratorias, que son las que más comúnmente se dan en los meses más fríos del año.

Sin embargo, el frío no sólo puede ocasionarnos resfriados y tos, sino otro tipo de problemas de salud que llegan a afectar articulaciones, músculos, huesos, piel e incluso generarnos depresión por la falta de luz y los cambios en nuestra rutina que nos vemos forzados a hacer al no poder pasar mucho tiempo al exterior. A continuación explicaremos las razones por las que se presentan estos malestares y daremos algunas recomendaciones para evitarlas y mitigar los efectos del frío sobre nuestra salud.

La temperatura ambiental tiene diferentes efectos sobre el organismo de los seres vivos y específicamente en los humanos, con el frío se presenta un aumento en el gasto calórico. Seguramente has notado que cuando hace frío sientes más hambre, tienes antojos de carbohidratos y azúcares, alimentos con más calorías.

Esto es completamente natural y se debe a que el cuerpo consume más calorías para poder mantener una temperatura corporal constante y evitar que nos dé hipotermia, por ejemplo.

Además del notable incremento de gasto calórico, otro cambio que se produce en el cuerpo con el descenso de la temperatura ambiental es el aumento de la tensión muscular. Si cuando hace frío te cuesta más trabajo moverte y tienes una sensación de rigidez es porque los músculos se contraen a causa del frío, lo que en algunos casos podría ocasionar dolores en diferentes áreas de cuerpo.

La contracción de los músculos viene acompañada de la rigidez de los tendones, factor que genera una gran presión en las articulaciones, siendo esto lo que provoca el dolor en muchas personas, sobretodo en aquellas que han presentado fracturas óseas o articulares con anterioridad.

Todas las personas, en mayor o menor medida, durante el invierno presentan dificultades para entrar en calor, las articulaciones tardan más tiempo en funcionar correctamente y los músculos no responden de manera correcta.

Esto, además de restarnos movilidad, disminuye nuestra fuerza y control por lo que tenemos que recurrir a algunas técnicas de calefacción para entrar en calor y evitar que suframos de dolores e incluso que nos lleguemos a lesionar por efecto del frío.

Lo más inmediato es usar ropa abrigadora, suéteres, chamarras, gorros, guantes, pantalones térmicos y calcetines gruesos, pero esto no siempre es suficiente y se recomienda que se complemente con el uso de calentadores y prendas de compresión, ya sea de neopreno o de otro material que ayude a sujetar el cuerpo para evitar movimientos que puedan lesionarnos.

Los calentadores y ropa de compresión se recomiendan especialmente a las personas que sufren dolores articulares y a quienes practican deportes u otras actividades físicas, esto con la finalidad de disminuir el riesgo de lesiones y para mantener el calor corporal.

Además de abrigarse correctamente se recomienda que se tenga en mente que la alimentación debe cambiar durante la temporada del frío, sobretodo para prevenir lesiones. El mayor problema metabólico que se presenta por el frío es la retención de líquido, sobretodo cuando se tienen dolencias como reumatismo, artritis o un alto nivel de ácido úrico en el cuerpo y la mejor recomendación para evitarla es consumir alimentos que faciliten la eliminación de toxinas.

Asimismo, es común en el invierno se presente deshidratación, lo que puede empeorar el estado de los músculos y articulaciones. Por esta razón, a pesar del frío, es importante que no se deje de consumir suficientes líquidos y hay algunas opciones para mantener el calor e hidratarse, como tomar caldos y tés con bajo nivel de cafeína.

Por otro lado, se recomienda que para evitar la rigidez muscular y articular se haga actividad física a diario, esto ayudará a mejorar la circulación sanguínea, la movilidad y a fortalecer el cuerpo. Sabemos que durante el invierno lo que menos queremos es movernos y preferiríamos estar cubiertos con una manta cerca del calefactor, sin embargo, la falta de actividad sólo contribuirá a que los problemas de rigidez empeoren.

No es necesario que salgas a correr al exterior, si no sueles hacer ejercicio intenso, una rutina para lubricar las articulaciones y estirar los músculos puede ser suficiente, siempre y cuando se tenga el suficiente cuidado de calentar correctamente y no forzar los rangos de movilidad del cuerpo para evitar lesiones.

Cuando el frío es muy intenso, e incluso en interiores la baja temperatura nos obliga a mantenernos abrigados, se puede optar por instalar un sistema de calefacción o bien, utilizar un calefactor portátil.

Existen diferentes tipos de sistemas que se adaptan a las necesidades particulares de cada construcción y usuario, pero en cualquier caso se recomienda consultar a un especialista para recibir la asesoría necesaria en la elección del sistema adecuado. También es necesario que se sigan ciertas pautas para garantizar el buen funcionamiento del sistema o equipo calefactor y evitar accidentes.

Con las recomendaciones anteriores los efectos negativos del frío sobre nuestro cuerpo pueden reducirse, pero si presentas dolor en las articulaciones y músculos constante e impide el desarrollo normal de tus actividades cotidianas, te recomendamos que visites a un médico. Sólo el especialista podrá determinar el origen de tu dolor y podrá darte el tratamiento adecuado para aliviar tu malestar.

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