Cómo cultivar mango en nuestra casa paso a paso

humidificador

Uso del humidificador para nuestros cultivos hidropónicos

El delicioso mango, ¿quién no en algún momento del día ha añorado con degustar esta rica fruta como postre o como refrigerio/colación? Estos frutos pertenecientes al género de la Mangifera son de varias especies, por lo que existen varios tipos para todos los gustos. Algunas de estas frutas son fibrosas y otras no lo son tanto y poseen importantes cantidades de carbohidratos y nutrientes esenciales para la energía del ser humano.

Este fruto al crecer de manera natural en ambientes intertropicales como los que existen a lo largo del continente americano o asiático, precisan de una importante dosis de humedad para su óptimo desarrollo. Muchas personas optan por cultivar un árbol en el patio o jardín de su casa, sin embargo también existe una opción para aquellos que tengan un espacio limitado, y es aquí cuando la hidroponía comienza a ser protagonista.

Proceso para cultivar mango en nuestra casa por medios hidropónicos:

1.- Lo primero que vamos a necesitar son huesos de mango, y estos hay que lavarlos muy bien, ya que no queremos que sigan adheridos los restos de la fruta en el hueso. Después de lavar muy bien el hueso de mango, ahora lo que vamos a hacer es dejarlo secar por toda una noche, ya que de esa manera podremos manipular mejor esa parte de la fruta. Al día siguiente tendremos que empelar un cuchillo para hacer un corte muy pequeño en el hueso, y es que nuestro objetivo es obtener la semilla que está en su interior; ¡ojo! Hay que tener mucho cuidado de no dañarla con nuestro objeto punzocortante. Esta semilla posee forma de haba pero de un tamaño más grande.

2.- Ahora lo que necesitamos es el sustrato y las macetas o contenedores donde se pondrá. Para ello hay que humedecer el sustrato y repartirlo en los recipientes, hay que tener cuidado de no presionar mucho este elemento para que el crecimiento del mango se dé de manera óptima. Posteriormente y con ayuda de un abate lenguas, tendremos que hacer un hueco en el recipiente, para luego meter la semilla con mucho cuidado, ya una vez dentro se le puede cubrir con más sustrato; la semilla se debe colocar con la parte puntiaguda hacia abajo.

3.- De manera inmediata será preponderante llevar las macetas con el cultivo de mango hacia un lugar sombreado, ya que es esencial que los contenedores no reciban luz solar directamente, solo así se logrará estimular la germinación de forma positiva. Dicha germinación tardará como mínimo 15 días y como máximo 25, obviamente después de haber hecho la siembra. Una vez que observemos los primeros brotes de la planta del mango, será necesario llevar los contenedores a un área más iluminada, ya que en esta fase de crecimiento es trascendental que las plantas reciban al menos doce horas diarias de luz solar directa. En esta etapa también es muy importante que el sustrato se mantenga bien humedecido, por lo tanto los riegos serán constantes y al combinar el agua con la solución nutritiva, lograremos que la planta de mango crezca como se debe. En ese sentido para mantener un monitoreo de la humedad en los contenedores de la fruta, podríamos usar un humidificador controlado por algún temporizador, para que la humedad no sea motivo de preocupación. El riego con la solución debe ser por lo menos una vez al día.

4.- Ahora tendremos que concluir. Cuando el árbol del mango alcance a medir por lo menos un metro de altura, entonces procederemos a trasplantarlo cuidadosamente en el lugar definitivo. Solo se aconseja que antes de hacerlo nos aseguremos de que el suelo esté debidamente humedecido y abonado, y de preferencia hay que hacer el trasplante durante las primeras horas del día, ya que si lo hacemos más tarde, podríamos estresar a la planta misma.