Baño de vapor, aplicaciones en fisioterapia

Baño de vapor

La fisioterapia comprende un conjunto de técnicas terapéuticas para el tratamiento de enfermedades y lesiones físicas por métodos no invasivos. Las técnicas que utiliza la fisioterapia para el tratamiento y rehabilitación de los pacientes con enfermedades y lesiones que afectan su sistema musculoesquelético son de lo más diversas e incluyen la aplicación de agentes físicos naturales como el calor y el frío.

El uso de electricidad, masajes y ejercicios físicos para mejorar el estado físico del paciente y ayudarlo a la recuperación, desarrollo, conservación y fortalecimiento de sus capacidades físicas. Una de estas técnicas es el baño de vapor, también conocido como baño turco.

Los baños de vapor o baños turcos, a diferencia de la sauna, generan vapor con humedad que tiene diferentes bondades para el tratamiento de padecimientos de diversa índole. La principal característica del vapor húmedo es que dilata los poros y vasos capilares, razón por la que su uso está ampliamente recomendado en el tratamiento de trastornos que afectan la circulación y las vías respiratorias, así como en tratamientos de belleza.

Según las necesidades terapéuticas de cada paciente los baños de vapor se pueden aplicar de manera general o localizada, y en términos generales consisten en permanecer durante el tiempo recomendado por el terapeuta en una sala saturada de vapor de agua.

El vapor húmedo que se utiliza en esta técnica puede provenir de la evaporación del agua que se encuentra en punto de ebullición, o bien, de la cocción de plantas medicinales y puede ser necesario que el paciente reciba una preparación previa antes de entrar a la sala de vapor para que el tratamiento tenga efecto.

En fisioterapia es una técnica empleada cuando otros métodos de aplicación de calor no resultan viables, principalmente por lo difícil y molesto que pueden resultar las envolturas calientes, las compresas o baños termales en el tratamiento de ciertos padecimientos.

La duración de este tipo de terapia puede ir de los 10 a los 15 minutos dependiendo de las características del padecimiento, los efectos que se deseen lograr y la manera en que el paciente está respondiendo a la terapia.

Debido a la alta temperatura de las salas de vapor es posible que los pacientes se sientan intranquilos y presenten dificultades para respirar, sensación de opresión o angustia, en cuyo caso es necesario que el terapeuta suspenda la aplicación de vapor y opte por sesiones más cortas o bien, por otro tipo de terapia.

En este punto es importante mencionar que las características de una sesión terapéutica con vapor varían de un paciente a otro y en todo caso un fisioterapeuta calificado debe ser quien determine la duración y forma en la que se aplicará la terapia a partir de la valoración del estado físico del paciente y de los objetivos trazados en el programa de tratamiento o rehabilitación, según sea el caso.

En una sesión de fisioterapia basada en un baño de vapor, el paciente, antes de entrar a la sala de vapor, debe tomar un baño frío y sólo deberá permanecer en la sala durante el tiempo establecido por el fisioterapeuta. Una vez transcurrido tal tiempo, el paciente pasa a una camilla calentada para que el paciente continúe sudando y no es hasta que haya terminado de sudar que toma otro baño frío para finalizar la sesión.

Como hemos mencionado, este tipo de terapia se puede aplicar de manera general o localizada. En el primer caso, el paciente permanece sentado o acostado en los banquillos que se encuentran al interior de las salas de vapor, pero cuando la terapia debe ser localizada se emplean otros métodos.

En el tratamiento de afecciones en el aparato respiratorio, como resfriados, bronquitis, laringitis, sinusitis, para el descongestionamiento nasal y para tratar la otitis media así como para abrir los poros faciales, se aplica un baño de cabeza. Para ello se utiliza un recipiente que desprende calor al que el paciente se acerca para respirar el vapor permitiendo que entre por la nariz y la boca.

Este método llega a ser bastante aplicado de manera casera pero se debe tener cuidado con la temperatura del vapor y la manera en que se deja salir del recipiente ya que si llega de golpe a la piel del paciente puede ocasionarle quemaduras.

Para el tratamiento de dolores de cabeza, dolores reumáticos en piernas y pies y problemas de sudoración excesiva se aplican baños de vapor de pies. Para ello se coloca el recipiente que desprende vapor en un área sobre la que se puedan colocar los pies.

Durante la sesión el paciente debe tener la parte inferior del cuerpo desnuda y cubierta con una manta, de preferencia de lana para mantener el calor. Finalmente, otro tipo de baño con vapor húmedo que se aplica es el de asiento.

En esta terapia se necesita una silla con un hueco en el centro por el que pasará el vapor de agua. El paciente se debe sentar sobre la silla con la parte inferior del cuerpo desnuda pero cubierta con una toalla y una manta con la precaución de proteger bien la zona genital. Los baños de vapor de asiento se utilizan para tratar dolores y contracturas musculares de espalda, piernas y glúteos.

Es de suma importancia que este tipo de terapias se realicen bajo la supervisión de un especialista para reducir los riesgos de quemaduras y otros problemas derivados de la exposición al calor del vapor.

En todo caso, una terapia de baño de vapor debe ser recomendada por un fisioterapeuta ya sea para el tratamiento o para la rehabilitación de un padecimiento pues, con el diagnóstico y evaluación del estado general del paciente, el especialista puede determinar si esta terapia es segura de usar y si puede ofrecer resultados efectivos y satisfactorios.